Poesía existencialista
NO ERES TÚ
Para ti las palabras me salieron como de un lodazal, sin fuerzas, resbalosas, asfixiadas...
Las agoté todas: suplicantes, furiosas, lógicas, amorosas, injustas.
Fueron demasiadas sacudiendo la vehemencia de nuestros espíritus heridos,
demasiados silencios aturdidos por la indiferencia ajena escondida en un océano cálido.
Mis palabras fangosas no te pertenecen, apenas fueron estertor, lamento mortuorio ante mi dolor
que no es tuyo pero lo despertaste.
No me escuches, soy maremoto, torrente que arrastra sin piedad, no mires estas cuencas huecas que atisban sin esperanza; no eres tú el que agita mi herida, esa ya es cayena abierta que recuerda la pérdida.
Quedo en la lejanía, quedo hasta sin recuerdos porque los borramos junto a la nieve iluminada y el viento helado, ya estoy aquí, justo al lado del tirano y sofoco, detengo el paso en estas calles indiferentes o quizás asustadas, te pienso, recupero las noches amorosas, aquella cerveza oscura y densa como la miel, el jazz, la pizza y los recuerdos infantiles que no recuerdo, caminar en medio del eco extranjero, las miradas curiosas y nuestro caminar en parloteo. Las noches tienden a ser buenas conmigo.
Deja que tu imagen azul brille entre las paredes blancas, que la luz perfile tus bajos de colores, el rojo brillante ilumine mi mirada hasta que los vea entre tus manos y escuche tus melodías. Que las enredaderas crezcan rozando tu lecho también azul, como los destellos oceánicos de tu amoroso hogar.
Patricia Valdivia Rivera

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