Poesía existencialista
Estreno la unicidad,
y ya no estás, ni tú tampoco
Siembro la incertidumbre del vacío en el
tropiezo
No sé de soledades en el espacio de las
ternuras
y naufrago,
me hundo,
tiemblo,
no lloro, sólo dejo a los recuerdos sostener el tiempo que desnuda mi piel
Sola, absolutamente sola después de millones de siglos embutida en otras carnes,
en otros gritos y miradas
Sola ¿aprenderé? Estoy en la huella primigenia que desfigura el polvo
Se estremece cada intento, mis labios caen en el abismo
Son viejos los apoyos, los he dejado sin mí, y sé que no pierden el equilibrio,
sólo yo caigo inválida porque mis huesos tomaron la forma de las multitudes
He muerto en este recorrido una vez, las otras ausencias dejaron la mirada
perdida en las formas de las nubes que sólo amenazan
En la muerte dejé mis gemidos, se disecó mi piel, dejaron de cantar las paraulatas,
los timbres ya no me estremecen y ya no olí más el aroma de la nada
Las carcajadas se las regalé, no me quedó ni una
Vuelvo a este hoy nuevo, horizontal, se pegaron mis miembros,
crujen los alaridos
de la soledad que yo misma inventé
Patricia Valdivia Rivera

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