Siempre

Cada día

tu voz

Cada día

mi voz

Negados al desamparo

a los destierros

el tiempo

nos arranca

del verdor

Y canos reímos niños

Sólo en el recuerdo...

Nos abaten las desolaciones

Y dame tu palabra

que la tomo al mediodía

la tuya es a la seis

Y sobrevivimos la borrasca

Y en nada quedamos

Que nada quede

Tus armonías permanecerán

bien amparadas entre tus maravillas

Y puedes ver y tocar y mirar tus manos haciendo

y sentirte en ellas y luego hablarme

Pero yo

yo necesito mi dosis diaria

Porque mis manos no resguardan ya nada

quizás la duda

parece que soñé mis alegrías

te soñé

los soñé

y

las caricias

las caricias

las caricias

y olvidé mis gritos destemplados

¿Los recuerdas?

Y ni el jardín puede recordarme...

murió la cayena sangre de toro, el riqui riqui y la flor de jade

Extraviada en el bosque tormentoso

acarreo mis sueños

fustigo mi memoria

Me diste tu palabra a las seis...

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