Carmen Mondragón, seudónimo Nahui Olín (México, 1893/1978). Escritura libre.
Su vida sincera y transparente
escandalizó a sus contemporáneos, a los revolucionarios, a las mismas
mujeres, que la tacharon de ninfómana, loca, promiscua. Por supuesto, en
general los hombres sólo querían aprovecharse, seducirla.
Poeta Modernista, rompió con todos los
parámetros literarios establecidos, no siguió ninguna regla, o más bien siguió
la suya: todo cambia, todo está en constante evolución, nada se repite. Su
verso libre, su prosa serán el instrumento para hablar de la otra forma de ser
mujer: con un sentir gozoso, pleno, crítico, erótico, exento de prejuicios y
muy espiritual. Pero junto a sus pinturas, sus poemas fueron olvidados. Sólo
años después de morir en pobreza absoluta a los 83 años, junto a sus decenas de
gatos, marginados como ella, la sociedad mexicana se atrevió, con celo aún, a
reconocer sus méritos artísticos en 1992...
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Yo poso para los
artistas
Yo poso para los artistas que hacen cuadros siempre
nuevos,
cuando poso
y todas las veces yo soy otra cosa que ellos no han
visto todavía,
y ellos se atormentan con nuevos cuadros
que pintan para ser una sola cosa
que es mi espíritu derramado en mi cuerpo escapándose
por mis ojos,
y ellos se atormentan con razón haciendo nuevos
cuadros
cuando poso
y aporto siempre una nueva cosa
que es mi espíritu derramado en mi cuerpo
saliendo por mis ojos para posar
para los señores que hacen siempre conmigo
nuevos cuadros.

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