José Ramos Sucre

El insigne poeta José Antonio Ramos Sucre (JARS) en pleno siglo XXI sigue siendo más conocido en Europa y Estados Unidos que en Latinoamérica. 

Realmente no hay una razón clara para este imperdonable descuido. A él debemos una poética prosa de imágenes hermosas, compleja pero diáfana que logra acompasar filósofos de diversas épocas: griegos, sofistas, estoicos, Virgilio, Dante, etc. y una erudición histórica poco común. Señalada como misántropa y fatalista, plena de soledad, muerte y dolor. Pero para entender realmente su obra debemos conocer su autobiografía y mirar hacia los sufrimientos vividos en su infancia que lo afectaron de por vida. 

Allí se gestó su incurable insomnio que lo llevó al suicidio a los cuarenta años. Sí, su cárcel fue una biblioteca, allí con su mente de genio aprendió además cerca de diez idiomas en casa de su tío presbítero, pero a un costo muy alto: 

 “Carúpano fue un encierro (…) Yo pasaba días y días sin salir a la calle y me asaltaban entonces accesos de desesperación y permanecía horas llorando y riendo al mismo tiempo. Yo odio a las personas encargadas de criarme. (JARS). 

 Pienso que más bien, canalizó con sensibilidad exquisita todo su sufrimiento y nos dejó un legado insustituible…

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José Ramos Sucre - La vida del maldito 

 

 Yo adolezco de una generación ilustre; amo el dolor, la belleza y la crueldad, 

Sobre todo esta última, que sirve para destruir un mundo abandonado al mal. 

Imagino constantemente la sensación del padecimiento físico, de la lesión orgánica. 

Conservo recuerdos pronunciados de mi infancia…

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