Ana Ajmatova, poeta nacida en Odesa, Ucrania, estudia entre Kiev e Stalingrado, allí, en esa ciudad rusa, da inicio la censura y la persecución a su palabra, que evidencia el sanguinario contexto en el que vive el pueblo ruso bajo el totalitarismo Estalinista.
En Stalingrado el Partido Comunista se ensaña contra sus seres amados creyendo callar a la poeta: fusila a su primer esposo por "conspirador", detiene dos veces a su hijo Lev Gumilev, la segunda vez será trasladado a los campos de trabajo durante diez años, de donde apenas sale con vida.
Ana quema sus documentos personales para que no lo maten. Su poesía ya es conocida en Alemania, su talento de poeta se extrapola sin ella saberlo, al extranjero. Sería torpe políticamente para Stalin asesinarla, pero se empeña en acallarla, así su segundo compañero es traslado a los famosos campos de tortura o campos de trabajo donde muere.
Ana no se deja amordazar, continúa denunciando con sus poemas, cada vez más numerosos. Su tinta está bañada de soledad y muerte, no se aisla en su palabra, pues en su poesía logra un contínuo diálogo con el lector a través de preguntas y respuestas silenciosas que nos acercan a su vida.
-----------------------------
Ana Ajmatova, 1916:
Todo me ha sido arrebatado
Todo me ha sido arrebatado: el amor y la fuerza.
Mi cuerpo, precipitado dentro de una ciudad que detesto,
no se alegra ni con el sol. Siento que mi sangre
congelada está.
Burlada estoy por el ánimo de la Musa
que me observa y nada dice,
descansando su cabeza de oscuros rizos,
exhausta, sobre mi pecho.
Solo la Conciencia, más terrible cada día,
enfurecida, exige cuantioso tributo.
Y para responder, me cubro el rostro con las manos,
porque he agotado mis lágrimas y mis excusas.

WOW
ResponderEliminar