Miguel Hernández (España, 1910/1942), intimista, social/comprometida, guerra.
A nuestro entrañable poeta Miguel Hernández, aún sin una clara explicación, lo hicieron recorrer hasta por siete prisiones, después de ser detenido al cruzar la frontera de Portugal, cerca de Rosal de la Frontera, Huelva. En cada una fue interrogado, torturado y sometido a toda clase de vejámenes. En la de Palencia, sin abrigo ni zapatos diría: “Hace frío de verdad aquí. Al que le da por reírse, le queda cuajada la risa en la boca, y al que le da el llanto hecho hielo en los ojos”. Allí desarrolló una neumonía que degeneró en tuberculosis por hambre, y a los meses murió sólo y sin atención en Alicante el 28 de marzo de 1942 a las 5.30 am.
En 1939, en Madrid, el poeta a la llegada de Franco quiso que lo incorporaran a la lista de exilados que elaboraban Rafael Alberti y Carlos Morla, pero en ella nunca apareció Miguel… lo abandonaron sus camaradas comunistas. Así intentó alcanzar la embajada de Chile en Portugal para asilarse... Ahí comenzó su periplo de cárceles.
…………
Miguel Hernández-Las cárceles:
Las cárceles se arrastran por la humedad del mundo,
van por la tenebrosa vía de los juzgados:
buscan a un hombre, buscan a un pueblo, lo persiguen,
lo absorben, se lo tragan.
No se ve, que se escucha la pena de metal,
el sollozo del hierro que atropellan y escupen:
el llanto de la espada puesta sobre los jueces
de cemento fangoso.
Allí, bajo la cárcel, la fábrica del llanto,
el telar de la lágrima que no ha de ser estéril,
el casco de los odios y de las esperanzas,
fabrican, tejen, hunden. (…)
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